martes, 7 de septiembre de 2021

LA PUERTA QUE NOS ABRE SUEÑOS

 




















En 1921 la radiodifusión llegó a México. Los hermanos Pedro y Adolfo Gómez Fernández instalaron su equipo de transmisión en la planta baja del Teatro Ideal de Ciudad de México. La imaginación del oyente entonces acompañaba a un discurso político, a la narración de un evento cultural o deportivo, a los múltiples de anuncios que buscaban obtener ventas y nueve años después de manera ya no improvisada, las actuaciones habladas para  dar paso a las primeras radionovelas, mismas que de manera inmediata, alcanzaron un gran número de oyentes con historias como El derecho de nacer (1938) o Anita de Montemar (1941),  y fue hasta mediados del siglo XX, el esplendor de las radionovelas comenzó a decaer debido a la llegada de la televisión, y con ello el despegue de la representación audiovisual de este género. Sin embargo radiodifusoras culturales y la propia XEW, mantenía teleteatros, radioterror, hasta nuestros días que en Radio educación y Radio UNAM continúan las historias actuadas en radio  con nuevas producciones y repeticiones de radiohistorias que impactaron al mundo como Kalimán y La Tremenda Corte. La  historia de la radio mexicana, le concede la primicia de transmisión radionovelera  a la legendaria XEW, ya que en 1932 los cineastas Alejandro y Marco Aurelio Galindo realizaron la primera radionovela  quien heredaría a la telenovela, el éxito internacional con los descendientes de la misma casa de comunicación que es Televisa. Los micrófonos delataron a grandes voces de la actuación como Eduardo Arozamena, Guillermo Portillo, Emma Telmo, Rosario Muñoz Ledo, Salvador Carrasco, Amparo Garrido, los Hermanos Galán, Joaquín Pardavé, Arturo de Córdova, Sara García, Luis Manuel Pelayo, Eduardo Broka, Luis de Alba, Claudio lenk y Cony Madera, a la que muchos oyentes se sorprendían al verla más bella de como se la imaginaban en sus bocinas de radio.La primer radionovela que se transmitió en el país fue el clásico de Dumas, Los tres mosqueteros,  en el año de 1932, fue realizada  por el cineasta Alejandro Galindo y su hermano Marco Aurelio, provocando un éxito que llamó la atención de patrocinadores de marcas de jabón, artículos de limpieza y perfumes, que veían un complemento a los programas musicales y una opción para la oyente femenina, cuando la programación deportiva estaba destinada  para el oyente masculino,  en un mundo de la comunicación que empezaba a distinguir y separar géneros en vez de gustos y a utilizar el entretenimiento masivo con direccionales de control. Sin embargo la radionovela alzó la calidad literaria de plumas  con la tinta de Joaquín Bauche Alcalde, Rafael Pérez y Pérez, Luz María Perea, Marisa Garrido, Francisco Márquez, Caridad Bravo Adams y  Carlos Chacón, entre otros.Apague la luz y escuche, estableció el origen de los programas que ahora la televisión comercial llama “unitarios” y dio origen al radioterror  con la voz principal deArturo de Córdova, y que en los años ochentas se repitió la fórmula terrorífica con la radionovela “El Maligno” bajo la voz de Jaime Ortiz Pino, ambas en la XEW, lo que exhibe la importancia de la radionovela y su metamorfosis  que en nuestros días es el  radiolibro, el radioteatro educativo y episodios culturales, de una radio que sigue viva, gracias a los grandes locutores, a las voces inteligentes y creativas y a aquellos magos de la voz. Más en www.somoselspectador.blogspot.com