viernes, 1 de octubre de 2021

JAVIER CAMARENA OCUPA EL LUGAR QUE TENIAN TENORES CORRUPTOS QUE ESTABAN EN BELLAS ARTES

 

























Otro Palacio de Bellas Artes, lució ayer con  la presentación del tenor Javier Camarena, en lo que resultó  una apertura casi post pandémica, al registrarse en el recinto, un semi lleno como cuando la vida era sin medidas sanitarias que prohibían amplias reuniones, y a la vez,  la noche apuntó una clausura para los tenores corruptos que por su influyentismo, utilizaban el palacio para saturar la agenda con sus presentaciones, aún siendo unos mediocres. El saneamiento en favor del arte supremo en el refugio artístico de mármol, que se había convertido en un hotel de paso por los gobiernos federales anteriores, -y  cuya limpieza anticorruptiva,  ojalá se expanda entre los locutores, algunos compositores oportunistas y otros rubros de la vida privada y pública del país-, marca una nueva era, en medio de aplausos retumbadores,  y de bondades melódicas como     Soneti di Petrarca, de Franz Liszt, que incluyó las canciones Pace non trovo, Benedetto sia il giorno y I vidi in terra angelici costumi. En la recta final del programa llegó el turno de la música mexicana e iberoamericana con Madre mía, Cuando muera y Arrullo, de Blas Galindo y Mía del gran Felipe Bermejo y  Manuel Esperón. Javier Camarena es el mejor tenor mexicano, con  un peso artístico que  no lo necesita refrendar con publicidad acosadora televisiva, como Fernando de la Mora o el mismo Plácido Domingo, por lo que   después de este concierto, nace su consolidación musical y abre paso a nuevos talentos de la música, como el caso de la joven pianista María Hanneman quien acompañó al tenor, y  cuyo camino para debutar en Bellas Artes, se encontraba enlodado por los acomedidos “pone-piedras” corruptos en busca de lambiscones. Más en www.somoselespectador.blogspot.com